La transición ecológica constituye un desafío transversal que exige cambios económicos, sociales, tecnológicos y productivos que tienen importantes repercusiones en el mundo del trabajo. En este contexto, la negociación colectiva se configura como una herramienta esencial para garantizar una transición ecológica justa que, previsiblemente, alcanzará progresivamente un mayor protagonismo puesto que los efectos de la transición ecológica distan de ser homogéneos en los sectores, los territorios, las empresas y los puestos de trabajo, pudiéndose abordar esa diversidad en cada unidad de negociación. De este modo, la negociación colectiva permitirá identificar y articular respuestas consensuadas que compatibilicen los objetivos medioambientales con la competitividad empresarial y la protección del desempleo y de las personas trabajadoras, articulando medidas relacionadas con la formación profesional, la adaptación de la organización del trabajo a nuevos modelos productivos más sostenibles y la prevención de los riesgos laborales derivados del cambio climático.